jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Eres del club de la queja?

 

“Es que mi compañero no hace absolutamente nada”, “mi pareja es un desastre”, “si algo malo tiene que pasar, me pasará a mi”, “el profesor me tiene manía, por eso he suspendido”.

Así podría estar toda la mañana, escribiendo frases que nos acompañan a lo largo del día, y que lo único que hacen es robarnos energía. Gruñimos, lloriqueamos, pero mientras tanto, la vida va pasando a nuestro alrededor. Y ¿nosotros que hacemos?

Hacer frases.

Porque cada vez que nos quejamos, en realidad, es porque CREEMOS que existe algo mejor, o porque sabemos que hay algo distinto.

Véase el caso del compañero, y sí puede ser que no haga absolutamente nada, ahora bien. ¿Qué has hecho tú para cambiar la situación?

Generalmente, nos quejamos de aquello que podemos modificar, o ¿acaso nos quejamos de la ley de la gravedad cuando nos hemos caído?, o ¿nos lamentamos porque el cielo es azul y no es verde?

En el fondo, somos conscientes que eso no depende de nosotr@s, que no esta al alcance de nuestra zona de influencia, y por eso, no decimos nada.

Cuando nos quejamos, nos quejamos a la persona equivocada, al otro compañero de trabajo, que nada puede hacer. ¿Por qué? Porque es más fácil y menos arriesgado. Porque nos cuesta afrontar situaciones incómodas, pero después esas situaciones incómodas por dentro nos desgastan.

Cuando veas que te estas quejando, piensa qué puedes hacer, ¿podrías hacer algo para cambiar la situación? Sé responsable con tu vida, y respetuoso contigo mism@.

Se trata de cambiar la queja por una petición, o por una acción que te lleve al resultado deseado.

Así que, piensa: ¿de qué te quejas? ¿Qué podrías hacer de manera distinta que no estas haciendo?

Te espero aquí, con tus quejas, y con tu nuevo PLAN DE ACCIÓN :)

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